Teletrabajo en tiempos de coronavirus

7 abril 2020Erika Cembranos0

Durante más de 7 años he teletrabajado de manera habitual, y gestionado un equipo que puntual o sistemáticamente realiza teletrabajo. También he ayudado a decenas de empresas a implantar el teletrabajo.

En todos estos casos, este proceso ocurría desde la voluntariedad de ambas partes, empresa y persona, y de una manera planificada, y que habitualmente se extendía poco a poco.

Pero hoy, el escenario es diferente. De pronto, cientos de personas se han visto de la noche a la mañana trabajando desde sus casas, sin una preparación previa. Por ello, me gustaría recordar (y adaptar) los consejos que siempre he seguido, dado a mi equipo y recomendado en las empresas, pues considero que son necesarios para mantener un nivel de productividad y eficiencia similar al que tenemos en nuestro puesto de trabajo.

 

Horario

Es importante mantener un horario razonable de entrada, salida y pausas. Es cierto que en este momento el cuidado de los hijos puede hacer que tengamos que modificar nuestros horarios habituales, pero en todo caso es importante tener claro cuando no estamos trabajando, y respetar esos tiempos de descanso.

Mi consejo es apagar el pc, mail corporativo, etc. una vez termine la jornada laboral, aunque volvamos a encenderlo después para cuestiones personales.

Entorno de trabajo

Teletrabajar un día desde el sofá es viable, teletrabajar semanas en una mala postura puede pasarnos factura. No ha habido tiempo de organizar un despacho en casa, ni comprar la silla más adecuada, pero en la medida de lo posible, nuestro entorno de trabajo debe parecerse a una oficina.

Un lugar tranquilo y ordenado es fundamental para que podamos concentrarnos en nuestras responsabilidades profesionales.

Comunicación

Es fundamental mantener la comunicación con nuestro entorno laboral (compañeros, clientes, etc.). Considero que en un momento en que es fácil sentirse solo y aislado, es más importante que nunca. Pequeñas acciones, como mantener una breve videoconferencia a la hora habitual del café, o sustituir un mail por una llamada telefónica, puede ayudar a mantener la sensación de pertenencia a un equipo.

Al mismo tiempo, será importante durante el horario de trabajo limitar la comunicación con nuestro entorno personal (con quienes convivimos o aquellos que contactan con nosotros por teléfono o redes sociales) para proteger nuestra concentración.

Ropa

No vamos a ponernos tacón ni corbata para trabajar desde casa, pero es importante no trabajar en pijama. Será mucho más difícil pedirle a nuestro cerebro que esté despierto y productivo, si llevamos puesta la ropa con la que más relajados estamos siempre.

Lo que llevemos puesto condiciona también nuestro lenguaje no verbal, y esto puede ser importante en una videollamada. Estamos en casa, pero somos los mismo profesionales que se sientan en la oficina o visitan clientes.

Comida

La regla es sencilla, no comer nada que no comeríamos en la oficina, delante de nuestros compañeros. Esto nos ayudará a mantener una actitud «de trabajo» al mismo tiempo que minimizará el riesgo de no caber en el traje a la vuelta.

Concentración

A pesar de que nos marquemos horarios claros, tengamos un entorno de trabajo aceptable, limitemos llamadas personales e incrementemos la comunicación profesional, y nos vistamos y comamos con normalidad, será más difícil que nunca mantener la concentración. Habrá días mejores y otros peores, pero las circunstancias no son las normales, y no siempre estaremos al 100%. Mi recomendación es intentar aislarse durante el tiempo de trabajo, no consultar los medios o las redes sociales, o al menos no hacerlo de manera compulsiva. Lo importante es poner el foco en el trabajo.

Mantener un mínimo de actividad física, a pesar de las limitaciones, también es importante. Hay infinidad de vídeos en internet con tablas de ejercicios que podemos hacer sobre la alfombra de nuestro salón, y que nos permitirán mantener una condiciones físicas adecuadas para mantener la concentración.

Lo mismo ocurre con los horarios de trabajo, si nunca tuvo sentido trabajar de madrugada, ahora tampoco lo tiene, a pesar de que pueda ser difícil conciliar el sueño. Ponernos a trabajar a las 3 a.m., no nos va a ayudar a dormir mejor, ni a trabajar mejor.

 

Cuanto mejor sea nuestro desempeño durante el periodo de teletrabajo, más preparadas estarán nuestras organizaciones para afrontar con éxito la vuelta.

Y no hay que olvidar, un día más, es un día menos… #YoMeQuedoEnCasa #AhoraMásQueNunca

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