Mujeres en puestos directivos

15 septiembre 2015Erika Cembranos0

Según un artículo de María Garrido publicado en El País, el 60% de las aspiraciones femeninas para los puestos de alta dirección caen a medida que avanza la carrera profesional de las mujeres, lo que tiene como consecuencia directa una falta de igualdad en la composición de los equipos directivos de las empresas.
Los estudios revelan que no se trata únicamente de conciliación, sino que otros factores influyen en esta situación.
Según Bain & Company, las expectativas de la mujeres sobre sus posibilidades de ascender o no no dependen de su situación familiar, si tienen o no hijos o si están casadas. En el inicio de sus carreras, hombres y mujeres tienen similares expectativas y aspiraciones sobre su desarrollo profesional, si bien en la mitad de su vida profesional (se calcula que es el momento en que esas expectativas deben hacerse realidad), la confianza desaparece en el caso de las mujeres, mientras que los hombres siguen teniendo las mismas aspiraciones.
Según el estudio, las causas que más influyen en esta situación son:

  • Percepción del entorno: existe una falta de conexión entre el estereotipo de «empleado ideal», que viene a ser un hombre ambicioso, siempre conectado y que crece rápidamente en el entorno profesional, y la realidad femenina. Así que las mujeres no se identifican con ese «ideal», pues también tienen en cuenta otros aspectos, como el equilibrio personal y profesional.
  • Falta de apoyo de los jefes: se detecta una falta de apoyo a las mujeres por parte de sus jefes directos, que son aquellos con mayor capacidad de influencia en el empleado y su compromiso. Según algunos estudios, los hombres se valoran más a si mismos que las mujeres y son más hábiles a la hora de mostrar sus capacidades.
  • Ausencia de referentes femeninos: no existen otras mujeres directivas en la mayor parte de las empresas, por lo que las mujeres no identifican referentes a los que seguir. No se sienten cómodas con los estilos de liderazgo y valores masculinos, y no identifican alternativas.

Así que las organizaciones decididas a contar con mujeres en puestos directivos no solo deben facilitar las medidas de conciliación suficientes para que el entorno sea percibido como más favorable, sino que también deberán poner en marcha otras herramientas, como sistemas de evaluación del desempeño objetivos o códigos de conducta que redefinan a ese «trabajador ideal».
mujeres en puestos directivos | Erre Ese
 

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